Barcelona tiene más verde del que parece. Más allá del Park Güell y el Parc de la Ciutadella, que acumulan millones de visitas al año, la ciudad esconde jardines de una belleza tranquila que la mayoría de turistas no llega a conocer. Esta guía los descubre.

Jardins de Laribal: el jardín escalonado de Montjuïc

En la ladera norte de Montjuïc, entre el Palau Nacional y el Estadi Olímpic, los Jardins de Laribal son uno de los secretos mejor guardados de la ciudad. Diseñados en los años veinte en estilo mediterráneo con influencias árabes, tienen fuentes, pérgolas cubiertas de rosales y terrazas escalonadas que descienden por la ladera. La entrada es gratuita y el número de visitantes en un día normal es sorprendentemente bajo.

El Jardí Botànic Històric: la colección viva

Junto al Jardí Botànic moderno (que también merece visita), el jardí histórico conserva colecciones de plantas de todo el Mediterráneo con ejemplares que llevan décadas en el mismo lugar. Los bancales de la ladera de Montjuïc crean microclimas diferentes y la diversidad botánica es notable. Es un lugar de calma absoluta en el corazón de la ciudad.

El Parc de la Ciutadella más allá del lago

Todo el mundo conoce el lago de barcas y la cascada monumental del Parc de la Ciutadella. Pero el parque es mucho más grande y tiene rincones menos frecuentados: el invernadero de hierro y cristal del siglo XIX, el zoo en su límite (que requiere entrada), y los bancos junto al Parlament de Catalunya donde los estudiantes estudian al sol. En primavera, los magnolios y las acacias en flor transforman el parque.

Los jardines de la Casa Vicens

La Casa Vicens, primera gran obra de Gaudí y declarada Patrimonio de la Humanidad en 2005, tiene un jardín que es parte de la visita al edificio. Es pequeño pero extraordinariamente bien conservado y diseñado, con elementos mudéjares que anticipan lo que sería el lenguaje estético del arquitecto. Al estar integrado en la visita a la casa, no está nunca masificado.

El Parc de Collserola: el pulmón verde de la ciudad

Collserola es técnicamente un parque natural, no un jardín urbano, pero es accesible en 20 minutos de metro o FGC desde el centro. Sus 8.000 hectáreas de pinos y encinas son el pulmón verde de toda el área metropolitana. Las rutas de senderismo parten de las estaciones de Les Planes y Baixador de Vallvidrera. El Carmel, el Tibidabo y la Torre de Collserola son los puntos de acceso más conocidos, pero el parque tiene docenas de senderos señalizados de diferentes niveles de dificultad.

Cómo encontrar los jardines menos conocidos

La web del Ayuntamiento tiene un mapa interactivo de todos los espacios verdes de la ciudad, incluyendo muchos jardines de barrio que no aparecen en ninguna guía turística. Algunos de los mejores son los Jardins de Monterols en Sarrià, los Jardins del Palau de Pedralbes (gratis, con pavos reales incluidos) y el Jardí de les Escultores en el Eixample, un pequeño rectángulo verde con obras de arte contemporáneo rodeado de edificios modernistas.

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