El modernismo catalán es mucho más que Gaudí. Mientras millones de visitantes hacen cola para ver la Sagrada Família o la Casa Batlló, algunos de los edificios más espectaculares del movimiento permanecen casi ignorados. Esta guía presenta ocho obras maestras del modernismo que merecen la misma atención que la obra del genio de Reus.

El Palau de la Música Catalana: Domènech i Montaner en estado puro

El Palau de la Música Catalana, diseñado por Lluís Domènech i Montaner e inaugurado en 1908, es uno de los edificios más sorprendentes de Europa. La sala de conciertos tiene una vidriera cenital de 2.000 metros cuadrados de superficie que inunda el espacio de luz natural durante el día. Es Patrimonio de la Humanidad y se puede visitar con guía, pero la mejor manera de experimentarlo es asistir a un concierto: la acústica y el espectáculo visual son incomparables.

El Hospital de Sant Pau: la ciudad dentro de la ciudad

A pocas manzanas de la Sagrada Família, el recinto modernista de Sant Pau es otro Patrimonio de la Humanidad de Domènech i Montaner. Los pabellones de ladrillo y cerámica policromada, conectados por túneles subterráneos, forman un conjunto de una escala y una belleza que deja sin palabras. Fue hospital en funcionamiento hasta 2009 y hoy es museo y espacio cultural. Tiene mucho menos afluencia que la Sagrada Família y merece al menos dos horas de visita.

La Casa Lleó Morera: el tercero ignorado de la Manzana

En el Passeig de Gràcia, la llamada Manzana de la Discordia concentra tres edificios modernistas. Todo el mundo conoce la Casa Batlló (Gaudí) y la Casa Amatller (Puig i Cadafalch). Pero la Casa Lleó Morera, también de Domènech i Montaner, recibe mucha menos atención a pesar de tener una planta baja exquisita y detalles escultóricos de primer nivel. La visita al interior es posible con reserva.

La Bodega Modernista de l’Enginyer Roig

Hay edificios modernistas en Barcelona que la mayoría de barceloneses tampoco conocen. La arquitectura modernista se extendió a equipamientos industriales y comerciales, no solo a viviendas burguesas. En el barrio de Gràcia y en el Eixample hay fachadas y detalles modernistas en edificios aparentemente ordinarios que solo el ojo atento detecta.

La Casa Amatller: chocolatería y joya neogótica

Diseñada por Josep Puig i Cadafalch en 1900 para el chocolatero Antoni Amatller, la Casa Amatller tiene una fachada que combina elementos neogóticos y flamencos en una síntesis única. El interior alberga la sede del Institut Amatller d’Art Hispànic y una cafetería temática dedicada al chocolate. La visita guiada al interior permite ver el piso principal conservado en su estado original.

El Cau Ferrat y el modernisme fuera de Barcelona

El movimiento modernista no se limitó a la ciudad. Sitges, a 40 minutos en tren, tiene el Cau Ferrat, el museo-taller que fue residencia de Santiago Rusiñol, uno de los grandes promotores del modernismo catalán. Y Terrassa, en el Vallès, tiene tres iglesias visigóticas que influyeron en la recuperación historicista del movimiento. Son destinos de un día que complementan perfectamente la comprensión del modernismo.

Cómo visitar los edificios modernistas de manera eficiente

La Ruta del Modernisme, promovida por el Ajuntament de Barcelona, ofrece un pasaporte con descuentos para visitar más de 120 elementos arquitectónicos modernistas de la ciudad. El mapa gratuito disponible en las oficinas de turismo señala los más accesibles. Para una visita autoguiada eficiente, el tramo del Passeig de Gràcia entre la Diagonal y la Gran Via concentra la mayor densidad de arquitectura modernista de la ciudad en un radio caminable.

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