La Superilla Barcelona es el proyecto de transformación urbana más ambicioso de la ciudad en décadas. Consiste en reorganizar el tráfico del Eixample para crear grandes bloques peatonalizados donde los vecinos puedan vivir con más aire, más verde y menos coches. Pero el proyecto no está exento de polémicas.

Qué es una superilla

El concepto de superilla (supermanzana en castellano) fue desarrollado por el urbanista Salvador Rueda como respuesta a la congestión y la contaminación de las ciudades densas. La idea básica es agrupar 9 manzanas del Eixample en un bloque donde el tráfico de paso queda excluido: solo pueden circular los vehículos de residentes y de reparto, a velocidad reducida. El espacio que antes ocupaban los coches de paso se transforma en zona peatonal.

La primera superilla: Poblenou

La primera superilla experimental se implementó en el Poblenou en 2016, delimitada por las calles Pallars, Bac de Roda, Sancho d’Àvila y Ciudad de Granada. Los resultados fueron positivos en términos de calidad del aire y satisfacción vecinal, aunque los comerciantes de las calles interiores protestaron por la reducción de clientes. La experiencia sirvió de modelo para las siguientes.

La Superilla del Eixample: el proyecto más ambicioso

El proyecto de mayor escala contempla transformar el Eixample en una red de superilles que reduzca el tráfico de paso en un 60% de las calles. El eje de la Consell de Cent se ha transformado ya en paseo peatonal con árboles, bancos y zonas de juego. La calle Rocafort, entre otros ejes, también ha visto intervenciones significativas. El proyecto prevé que en 2030 el Eixample sea un barrio radicalmente diferente en términos de movilidad.

Los defensores: más calidad de vida y menos contaminación

Los partidarios de la Superilla argumentan con datos: la contaminación por partículas en las calles interiores ha bajado significativamente en las zonas ya transformadas. Los accidentes de tráfico han descendido. Y la actividad comercial en las zonas peatonalizadas, contrariamente a los temores iniciales de los comerciantes, ha crecido en la mayoría de casos.

Los críticos: caos en las calles perimetrales

Los detractores señalan que el tráfico excluido de las calles interiores se desplaza a las perimetrales, creando congestión en los accesos principales. Los comerciantes de algunas calles han denunciado pérdida de clientes por la eliminación de aparcamiento. Y varios vecinos de edad avanzada han expresado dificultades de movilidad en un entorno con menos opciones de transporte privado.

El impacto en los comercios y el tejido urbano

El impacto en el comercio local es el dato más debatido. Los estudios del Ayuntamiento muestran que la actividad comercial aumenta en las calles peatonalizadas a medio plazo. Pero el período de transición, cuando las obras cortan el acceso durante semanas o meses, puede ser muy dañino para los negocios. El Ayuntamiento ofrece compensaciones y medidas de apoyo que los comerciantes consideran insuficientes.

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