La Boqueria es el mercado más famoso de España y uno de los más conocidos de Europa. También es uno de los más complicados de aprovechar bien. Desde hace años, el mercado ha sufrido un proceso de turistificación que ha transformado sus puestos y sus precios. Esta guía dice la verdad sobre qué merece la pena y qué conviene evitar.
La historia del mercado y lo que queda de ella
La Boqueria lleva en su emplazamiento actual desde 1840, aunque sus orígenes como espacio de venta al aire libre se remontan al siglo XIII. La estructura metálica que lo cubre data de finales del XIX. Durante décadas fue el mercado de abastecimiento del Raval y el Barrio Gótico. Hoy, el porcentaje de vecinos que compran allí habitualmente es mínimo: el mercado vive, fundamentalmente, del turismo.
Qué comprar: producto de calidad que sigue siendo honesto
Las frutas cortadas son el producto más fotografiado y también el más caro por peso. Si se compran, hay que negociar o preguntar el precio antes. Los puestos de especias y frutos secos de la zona central siguen siendo competitivos. Los charcuteros y carniceros del fondo del mercado, donde llegan menos turistas, tienen precios más justos y producto local de calidad. Los embutidos ibéricos, si se compran en los puestos adecuados, son excelentes.
Los puestos más honestos: cómo identificarlos
Los puestos más cercanos a la Rambla son, casi sin excepción, los más orientados al turista y los que cobran más. A medida que uno avanza hacia el interior del mercado, la proporción de clientes locales aumenta y los precios bajan. Buscar los puestos donde los camareros y cocineros de los restaurantes del Raval hacen sus compras: esa es la señal más fiable de calidad y precio justo.
Lo que conviene evitar
Las barras de tapas del perímetro del mercado tienen precios muy superiores a la media de la ciudad con calidad inferior. Los zumos de frutas son fotogénicos pero caros: el mismo zumo se puede comprar en cualquier bar del barrio por la mitad. La fruta precortada en bandeja tiene un margen de beneficio extraordinario. Y los jamones enteros expuestos a la entrada del mercado son, en muchos casos, de calidad más baja de lo que sugiere su precio.
Los mercados alternativos que los barceloneses prefieren
El Mercat de Santa Caterina, a diez minutos andando, tiene similar oferta con precios más sensatos y mucho menos turismo. El Mercat de Sant Antoni, renovado en 2019, es el favorito del Eixample Esquerra y tiene una zona de libros de segunda mano los domingos. El Mercat de l’Abaceria en Gràcia tiene un ambiente de mercadillo antiguo con puestos de alimentación y objetos de todo tipo.
El mejor momento para visitar la Boqueria
A primera hora de la mañana, entre las 8 y las 10, el mercado tiene un carácter completamente diferente: los profesionales de la hostelería hacen sus compras, los puestos están en pleno funcionamiento y el ambiente es genuinamente de mercado. La llegada masiva de turistas empieza alrededor de las 10:30. Si el objetivo es ver el mercado de verdad y no solo fotografiarlo, madrugar marca la diferencia.
todosobrebarcelona.com
