El vermut en Barcelona es mucho más que una bebida: es un ritual social que marca el final de la mañana del domingo. «Fer el vermut» significa reunirse con amigos o familia alrededor de un aperitivo con aceitunas, patatas fritas, anchoas y conversación. Esta guía recorre los mejores locales, desde los centenarios hasta los que han renovado la tradición.

La cultura del vermut en Barcelona

La tradición del vermut barcelonés tiene sus raíces en las bodegas de barrio de principios del siglo XX, cuando los obreros se reunían los domingos antes de la comida familiar. Los locales más antiguos conservan ese espíritu: precios bajos, ambiente sin pretensiones, mesas de mármol y una cultura de la conversación que contrasta con el ajetreo de la semana.

Quimet & Quimet: la institución

Esta bodega del Poble Sec, diminuta y siempre llena, es posiblemente el local de vermut más famoso de España. Los montaditos de conserva (mejillones, anchoas, berberechos con combinaciones insólitas de salsas) son únicos. Solo abre al mediodía y los fines de semana la cola para entrar empieza antes de la hora de apertura. No tiene asientos: se bebe de pie, hombro con hombro, lo que forma parte de la experiencia.

El Bodega Sepúlveda y los clásicos del Eixample

La zona del mercado del Ninot y las calles adyacentes del Eixample Esquerra concentra bodegas de barrio con décadas de historia. La Bodega Sepúlveda y locales similares tienen el ambiente de los años cincuenta con precios actuales contenidos. El vermut que sirven suele ser de grifo, con rodaja de naranja y aceituna, siguiendo la fórmula de siempre.

Los nuevos vermuters: tradición actualizada

La última década ha visto la aparición de una nueva generación de vermuters que respetan el ritual pero actualizan el producto. El vermut artesanal catalán, con marcas como Yzaguirre (elaborado en Bot, Tarragona) o Petroni, ha encontrado su espacio en locales de Gràcia, el Born y el Poblenou. Algunos ofrecen cartas de vermuts de diferentes denominaciones de origen y maridajes pensados.

El domingo perfecto: ruta de vermut

Una ruta de vermut por Barcelona el domingo empieza bien alrededor de las 12. El Poble Sec (Quimet & Quimet o sus alrededores), un paseo por el mercado de Sant Antoni (que los domingos tiene mercado de segunda mano exterior) y terminar en Gràcia con una última caña antes de la comida familiar o el menú del día. Es el programa de ocio más barcelonés que existe.

Vermut con maridaje: qué comer con qué

El vermut rojo va bien con anchoas, aceitunas gordas y boquerones. El blanco, más seco, marida con jamón ibérico y queso manchego. Los vermuts más amargos, como el Punt e Mes, piden aceitunas con anchoa y patatas bravas. La regla general es que el vermut debe ser el protagonista: las tapas son el apoyo, no al revés. Un buen local de vermut nunca pone demasiado en el plato.

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